El general victorioso se acercó a su enemigo, que acababa de rendirse.

-¿Cómo habéis logrado diezmar mis tropas? –dijo el general vencido-. ¡Os superábamos tres veces en número! He de quitarme el sombrero ante Vos –añadió, en un tono respetuoso, y preguntó-: ¿Se trata acaso del material del que están hechas vuestras espadas, o de un nuevo tipo de mosquete?

-Ustedes creen que dominamos a los pueblos a causa de nuestras espadas y nuestros mosquetes –dijo el vencedor, usando la lengua del derrotado-. Pero, en realidad, lo hacemos gracias a nuestro idioma, que está mucho más avanzado que el suyo. El lenguaje puede ser peor que un arma, y mi civilización ha logrado lo que a otras les costaría un siglo conseguir: lo hemos sintetizado.

-Pero, eso es impensable… –dijo su colega-. ¿Qué hay de especial en su lenguaje que hace que sea mejor que el nuestro?

-Muy sencillo -respondió el otro-: ¿Cómo ordenaría a sus soldados que cargasen sus mosquetes y disparasen?

-Pues, les diría: “¡Soldados: cargad vuestros mosquetes, y fuego a discreción!”

-Nosotros diríamos sencillamente: “Ra-ta-tá”. Entre que sus soldados están escuchando su orden, los nuestros ya han disparado por lo menos tres o cuatro veces.

Lo peor de todo, pensó el general derrotado, era que, en el fondo, lo que explicaba su enemigo parecía razonable. Los mosqueteros habían sido diezmados antes de que hubieran podido siquiera cargar sus mosquetes. Aún así, se rebelaba contra el terrible presentimiento de que la derrota de sus tropas se debía a una carencia del idioma de su país. Sabía que había perdido la batalla, pero todavía podía conseguir que aquellos recién llegados apreciasen su cultura, su lengua, sus tradiciones, y tratar de evitar que arrasasen las ciudades y asesinasen a hombres, mujeres y niños.

-Eso que me contáis es muy interesante –concedió-. Sin embargo, Vos que habéis profundizado en nuestro idioma, visto que lo habláis (y teniéndoos, como os tengo, por un hombre culto) reconoceréis que es una joya que hay que conservar. Permitidme que os recite esto: “Vuestros besos, mujer, son asustadizos y frágiles como inocentes aleteos de mariposa… Mis labios quisieran ser flor que nunca se marchita, para ofrecerles reposo nocturno entre sus pétalos.” ¿Cómo expresarían ustedes ésta delicada metáfora?

-Nosotros diríamos: “Ñaca-ñaca”.

-Pero… ése sonido es una ordinariez –se encolerizó el otro–, su lenguaje sólo sirve entonces a efectos militares, para ilustrar la brutalidad de la guerra. No hay ninguna coquetería, ninguna sutileza, ningún matiz, ni una pizca de gentileza o caballerosidad en él.

-Es posible –dijo el laureado general victorioso-. Pero mientras usted está soltando esa parrafada, yo ya me he marchado con la dama. Además, sólo utilizamos nuestro propio idioma para vivir en guerra. A otros efectos, podemos usar otros. Pero, en este caso concreto, tan solo se trata de no perder el tiempo.

Su colega, que parecía un tanto escandalizado, se dejó llevar por la ira, y, en un repentino arrebato de heroico patriotismo, increpó a su enemigo:

-El suyo es un idioma -qué digo idioma… ¡Un dialecto!- cruel, despiadado, que sólo sirve para ejecutar órdenes. Pero le juro por mi honor que, como general del cuarto ejército imperial que soy, tendrá que pasar por encima de mi cadáver para dominar mi país con su ridícula jerga.

El derrotado general no pudo terminar su diatriba, porque a una corta y tajante orden del vencedor, un pelotón de mosqueteros se formó frente a él, y, a toda prisa, le fusiló.

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5 comentarios »

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  1. matasellos
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    jaguai said,

    Octubre 24, 2006 @ 9:47

    Genial. Muy buena síntesis de 10000 años de Historia. (con mayúsculas).

  2. matasellos
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    Enrique Mochales said,

    Octubre 24, 2006 @ 10:03

    Te agradezco mucho el comentario, Jaguai.

  3. matasellos
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    Ary said,

    Octubre 25, 2006 @ 8:23

    En la busqueda de la lengua perfecta muchos han perdido el sueño, pero, la lengua nunca puede ser más perfecta que los hombres.

  4. matasellos
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    » 3ª Guerra Virtual Mondo Mochales said,

    Noviembre 9, 2006 @ 3:37

    […] Los expertos al mando de Pérez han intentado aislar la fuente, pero se ha producido una escaramuza en la página web 27493027, y varios de nuestros hackers mercenarios han resultado heridos en su orgullo. El campo de batalla presenta un aspecto desolador: los ordenadores-cebo mueren como moscas. […]

  5. matasellos
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    Enrique Mochales said,

    Noviembre 19, 2006 @ 14:51

    Nota: hoy, a 19 de noviembre, sobremesa del domingo, “Mundo hoy” -ETB 2- ha emitido un excelente reportaje -”Voces del mundo”- sobre este tema.

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