24 Nov
2006

Ajedrez

ajedrez.JPGEl caballo blanco brilla fogoso cuando ataca al alfil en su castillo.

-El dinero negro… ¿Motor del mundo? Me parece que nada que salga del dinero puede ser bueno –la cara arrugada del rival, sus ojos intensamente claros, casi blanquecinos, se iluminan momentáneamente cuando mueve ficha-. ¿Aprecia un peón? Supongo que no.

-Depende de qué material esté hecho –dice el adversario que se sienta frente a él.

Torre a la reina.

-Me refiero al dinero que no produce. El que no se puede blanquear… cuando uno no puede gastarse en bienes una suma de dinero tan importante, acaba pensando en emplearla de alguna otra forma, ¿no?

-Sí. Permítame que mande abrir una botella de Marqués de Riscal de 1948 en su honor, para recordar viejos tiempos. Ésta no la paga ni toda su colección de Arte Sacro -…- Y volvamos al tema. ¿Qué hacer con una suma que no se puede gastar? Pues invertirla en Arte. Mi proyecto: conseguir que alguien se suicide. El crimen perfecto. Proteja su Rey, el que avisa no es traidor.

(Quizás mate en el centro. ¿Qué haría el Ogro de Bakú?)

-No se puede sacar de la cabeza el libro de De Quincey, ¿eh? –dijo el contrincante, acariciando su barba. Después añadió-: A mí no me gusta el Arte sin dirección… lo llamaría ética, pero la palabra me suena mal.

-(2S = 2 + 22 + 23 + 24 + … + 263 + 264 = 264…), ¿conoce usted eso? Así es como le voy a ganar. Se trata de multiplicar las jugadas de ataque. Dentro de poco estará usted acorralado. Le haré un jaque mate brutal.

-¿El grano de trigo? Ja, ja, ja… Será tansgénico, ¿no?

-Precisamente ayer le hablé muy mal de usted a una persona importante, lo digo para que lo tenga en cuenta.

-Lo lleva usted en la sangre… digo, el ajedrez.

Alfil a la torre. ¿Inspiración de Jackson?

-Amigo mío, ¿no será de los que no consideran el ajedrez un deporte? –se distancia el hombre de los ojos velados, no sólo cerebralmente- ¡Por favor, la kinesia de la mente! Usted juega desde que se levanta por la mañana. Empieza la partida a partir de la primera orden. Y sigue jugando en el club, charlando con sus importantes amigos, cambiando las vidas de otras personas por diversión, con su solo gesto, un cheque sin cifra, un despido. No me hable de dirección: es la que usted marca. Sí… yo maté a un hombre. Fue una obra de Arte. Con un buen método, todo se puede conseguir.

-¿Cómo murió?

-Se estrelló contra el suelo. Yo no le obligué. Lo hizo por propia voluntad.

-¿Y cómo lo consiguió? Jaque al rey.

-Se dice que el mejor ajedrecista fue Moisés. Hizo tablas con Dios. Pero, con su experiencia, no creo haberle superado… No sea modesto. Usted es un psicópata.

El hombre mueve la pieza, y el tablero se transforma en otro campo de batalla.

-La diferencia entre usted y yo es que nunca he matado a nadie. No niego que haya pensado en esa posibilidad, pero siempre he sabido neutralizar a los que me molestan sin una sóla gota de sangre, abriéndoles las ventanas para que escapen.

-Como si fueran moscas.

De nuevo el caballo encabritado.

-Usted las aplastaría contra el cristal. Yo sólo he retirado a una política de la vida pública. Ahora es un ama de casa normal.

-Se nota su educación jesuita. ¿Por qué?

-Me gustaba. Era hermosa. Y, además, era honesta. Pero su forma de hacer política iba en contra de mis intereses. Simplemente por eso. Le hice una transferencia anónima con muchos ceros. Desde las Caimán. Jaque otra vez.

El contrincante frunce el ceño sobre el tablero. Sus pupilas cubren los sesenta y cuatro escaques con un talante compositivo. Con sus fichas, puede fabricar visualmente varios triángulos yuxtapuestos, como en un cuadro de Kandinsky.

-Eso es fácil. Se ponen nerviosos, guardan el secreto, y cuando quieren justificarse, ya es demasiado tarde. Reconozco su fino sentido del humor, y el alcance social de su obra. No obstante, sigo pensando que es usted un diletante. A pesar de que trate de invertir su dinero negro escribiendo una página de la historia del Arte, sus obras tienen un espíritu práctico, no estético. Usted saca beneficios con sus acciones.

Jaque.

-Estoy cansado de la vieja cantinela de que el Arte no ha de ser útil, y muy especialmente cuando viene de artistas que han logrado vivir de él. El efecto de mi jugada sigue en vigor. A pesar de ser usted un artista del neoliberalismo, sólo tiene un cadáver. Y ni siquiera es exquisito. Un pobre agente de seguros. En cambio, yo puedo seguir jugando. Usted no ha cambiado el mundo. El Arte no es capaz de cambiar el mundo.

Huida del rey.

-¿Ah, no? ¿No cree que sesgar una vida, cambia, en cierta manera, el mundo? Hablando en términos ajedrecísticos, la falta de un peón puede decidir toda una partida. Piense en las consecuencias. En su mujer, en sus amigos, en sus hijos. ¡Y en los hijos de sus hijos! Yo he hecho algo que quedará para la posteridad, con una mínima inversión. ¿Para qué ha servido matar a ése hombre? Para nada. Eso es Arte. Con mi obra he cambiado el devenir de una familia, he cortado un árbol genealógico, sólo con ése gesto, he hecho estremecer los cimientos de la cultura: ya no será la misma sin ése agente de seguros. No me pregunte por qué. Preveo una cadena de sucesos interrelacionados que no se sabe adónde irá a parar. Pero lo más importante es que nadie tendrá noticias de esto, que nadie nos conoce, y que no obtendremos a cambio ningún beneficio –mientras habla, el ajedrecista mueve su reina con parsimonia, y decide la jugada-: Usted, con su interesada performance política, tan sólo ha dado un palo al agua. Jaque mate.

Derrotado, el antagonista tumba su rey con un toque del dedo índice.

-En efecto, como usted ha dicho, lo más importante es que sólo lo sabemos los dos -replica, y añade, con un fulgor inesperado en sus ojos azules-: Ahora desnúdese.

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2 comentarios »

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  1. matasellos
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    funcio said,

    Noviembre 28, 2006 @ 11:51

    Este capítulo promete una saga delirante. ¿Va a ser así?

    …”Lo que aún no sabe ese cabronazo es que el hijo no nacido del agente de seguros habría descubierto la vacuna contra el virus que acabará con su vida.”

  2. matasellos
    Gravatar

    Enrique Mochales said,

    Noviembre 29, 2006 @ 11:25

    Ref: película “La partida de Ajedrez”. No recuerdo ni al director ni a los actores.

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