2006
Lisboa desesperada
(Nota lisboeta de un bilboeta, escrita en una cafetería de la Praça de Pedro IV).
Gente que pide cigarrillos por las terrazas, un ejército de vendedores de hachís que ofrecen sistemáticamente su mercancía a todo el que pasa, docenas de negros desocupados sentados en las aceras a la espera de no se sabe qué, acordeonistas ambulantes que pergeñan sucesiones de notas sin sentido ni sentimiento, jovencísimas prostitutas que rondan a la puerta de la pensión, casas en estado de ruina total disimulada por los azulejos, obras eternas que parecen abandonadas. Lisboa, miseria y desencanto. Empinadísimas cuestas arriba y abajo en el Bairro Alto, gimnasio natural de turistas -en su mayoría españoles- que invaden la ciudad cual nuevos conquistadores, husmeando rastros del ajeno esplendor perdido, regodeándose con las grietas de las fachadas, con la ropa pasada de moda de los colgadores, con los pequeños barzuchos donde nunca comerán ni beberán nada. Se diría que los ingleses se cargaron la gastronomía portuguesa de pie de calle, porque los foráneos se alimentan en las terrazas de bistecs nerviosos con patatas cocidas, filetes de saladísimo bacalao rebozado sin gracia, vacías y correosas capuchas de calamares a la plancha, pizzas dichas de frutos de mar que sólo contienen un par de almejas y una gamba, y cuyo ingrediente principal es el chaka artificial en barritas.
Puede que Lisboa sea la última ciudad auténtica de Europa occidental, puesto que la pobreza dota a su fisonomía urbana de una tremenda y espontánea naturalidad. La que yo veo desde mi terraza es una Lisboa desesperada, sí, pero también una Lisboa sincera, no culpable, instalada plácidamente en la inocencia de su pluscuamperfecta decadencia. La dama del Tajo no se lamenta de su suerte, no se queja, ni siquiera quiere impresionar al visitante. Simplemente se muestra tal y como es.
(24-8-06)
Archivado en general, otras cosas
Permalink

Pati @-;-- said,
Agosto 27, 2006 @ 7:26
Es una pena lo que la humanidad se hace a sí misma.
karramarro said,
Agosto 28, 2006 @ 5:18
Buena descripción de Lisboa!
Por cierto, Mr Moch, ya he puesto el estilo para las fotos. Si te apetece un día de estos quedamos y te cuento cómo va…
El Mochales said,
Agosto 28, 2006 @ 7:05
Vale, si no te veo hoy, te pego un toque mañana.
puño said,
Agosto 28, 2006 @ 19:19
pues sí, un retrato muy acertado, amiguito.
nos dijimos adiós? no, me perdí después del umore ona!
El Mochales said,
Agosto 29, 2006 @ 9:35
Es lo mismo, Puño… yo me perdí después de después… joquénoche.
El Mochales said,
Agosto 31, 2006 @ 8:20
Un pequeño apunte: un amigo me dice que en Portugal no comió mal. Creo que él se refiere al pescado fresco y el marisco de los pueblos costeros.
Teniendo en cuenta además que el poder adquisitivo de mi amigo es superior al mío, y se puede permitir comer en restaurantes escogidos, no pongo en duda su palabra…
Algún día me tendré que ir con él a Portugal, a ver a qué restaurantazo me lleva.
(Posdata: ayer se empeñó en invitarme a cenar un chuletón, y la cosa le salió por ochenta eurillos de nada).
puño said,
Septiembre 3, 2006 @ 19:15
yo quiero amigos así :D
eso me pasa por fijarme sólo en los pelos que llevan!
piru said,
Septiembre 4, 2006 @ 7:47
Acabo de llegar de Lisboa, y estoy encantada,pienso volver muy pronto su decadencia y serenidad me molaron mucho. Y se come de p.m. (claro que para eso hay que saber comer) allí y en todos lados.
El Mochales said,
Septiembre 4, 2006 @ 8:48
Su ponderada, simpática y democrática opinión ha sido registrada. Gracias por intervenir.
RmrLs said,
Septiembre 4, 2006 @ 9:17
A mi me han dado ganas de ir
(aunque llevaré tupper)
:)
María said,
Marzo 20, 2007 @ 10:31
Hola, he llegado a ti por medio de I+D en mi cocina que hablaba de Lisboa y su decadencia, dentro de unos días iré a Lisboa, ya te contaré que me pareció, y sobre la comida es cierto los ingleses se están cargando con la buena cocina de cualquier sitio turístico, hasta en Málaga sucede lo de Lisboa.
Sólo digo lo que ya dijo otra contertulia, hay que saber comer aquí o donde sea. Cuando regrese te cuento que tal mi impresión. Saludos