2007
Compatriotismo
“En el fondo, todos somos patriotas”, me dijo mi amigo el Señor Zito, y añadió: “¿Acaso no te emociona el húmedo empedrado del Casco Viejo, la atmósfera cargada de rock del bar Gure Txoko, las tardes hablando en Lamiak, Txomin Barullo, el barroquismo políticamente decorativo del Zulo, y las castañas calientes de la locomotora de la plaza Unamuno?” Yo asentí, pero recalqué: “También las bofetadas por resbalón en la pasarela de Calatrava, el ambiente estrecho de la cafetería Toledo junto al parque de Doña Casilda, la vista desde el pub La Mutua, incluso, si me apuras, la vida impasible de Licenciado Poza, donde se puede ver a los parroquianos envejecer, tener hijos y morir en el mismo bar”.
“Pues eso es el patriotismo”, insistió, “los amaneceres en la playa de la Concha, las noches frías de Vitoria durmiendo en un colchón sobre el suelo, el euskera hablado con acento francés por tu amigo Txarles, el centro extremeño de una plaza perdida, el olor a tea, talo y chorizo en la chimenea, la lluvia fina y el campo verde, y la letanía lejana de un bertsolari en un aparato de televisión invisible”.
Yo reivindiqué mis otros recuerdos: “Me queda también una mesa mora de Zahara de los Atunes, un libro de Julio Cortázar sin tapas, las fuentes de un palacio parecido a la Alhambra, el barrio chino de Barcelona -que atravesé muchas veces para inspirarme sin conseguirlo en absoluto- y una buhardilla en la calle Embajadores de Madrid, donde vivía un gato llamado Friki que me mordió una vez por celos”.
“Si nos ponemos así”, dijo mi amigo, “deberías añadir tus crónicas amorosas de la Provenza, los caballos blancos de Camarga, las visitas a los Coffee Shop de Ámsterdam, los cigarrillos a escondidas en el jardín de Miss Shalwood (donde el perfume de las rosas le dejaba a uno inconsciente), las caminatas por Marrakech, las tumbas en Turquía y las columnas de vapor sobre el Cuerno de Oro que me enseñaste una vez en una fotografía que no era digital”.
“No, si al final va a resultar que el patriotismo es cosa de recuerdos”, razoné, con cierta nostalgia, y reconocí: “Para los días en que mi patriotismo desciende alarmantemente, conservo una libreta que tiene direcciones escritas en alemán, italiano, ruso, árabe, japonés. La tengo guardada en la biblioteca, aunque ya no la use. Los teléfonos cambian, la gente se muda de vivienda, incluso de país, pero el patriotismo sigue ahí, en esas jodidas direcciones. La madre que los parió a todos, tan lejanos en el tiempo y en el espacio, y sin embargo, lo que se llega a echar de menos esas malditas nacionalidades”.
“¿Ves? Lo que yo te decía. Eres un patriota”, concluyó mi amigo.

cefalopodo said,
Octubre 28, 2007 @ 23:46
que sonido tiene “patria”! impone.
Las partes y el todo, las autonomias (calle de), los bares, las regiones, mi portal…
bonito relato…
mochales said,
Octubre 29, 2007 @ 9:16
Sí, la verdad es que “patriota” es una palabra difícil, además, rima con “idiota”, así que escribir un relato con ella resulta, cuando menos, delicado.
lluis said,
Octubre 29, 2007 @ 18:21
Esta genial el cuentico. Y a pesar de lo delicado del tema, muy bien resuelto
Enrique Mochales said,
Octubre 29, 2007 @ 19:47
Gracias Lluis :)
Dani ::. said,
Octubre 29, 2007 @ 23:06
yo también patriota del mundo…!
orse said,
Octubre 30, 2007 @ 10:16
Según la RAE:
Patriota:
1. com. Persona que tiene amor a su patria y procura todo su bien.
De lo que deduzco:
a) Que se vale sentirse patriota de patrias de aquí y patrias de allá.
b) Que recuerdo patrias, de aquí y de allá, con amor.
c) Que a todas ellas les procuro todo su bien, aunque siempre haya favoritismos, claramente.
d) Que, por lo tanto, soy patriota.
Y yo sin saberlo
lluis said,
Octubre 30, 2007 @ 14:15
Gracias por pasarte por el blog, te dejé un comentario que te aclarará quien es Erik Von rafni.
salut!
Pernan said,
Octubre 30, 2007 @ 17:47
Ya lo dijeron los del Ultimo de la Fila: “Mi patria en mis zapatos”, o en mi libreta de direcciones. La mía son los dibujos. Es una decisión radical. Donde haya dibujos, estoy en casa.
jaguai said,
Octubre 30, 2007 @ 19:07
No se han inventado las palabras suficientes para que patria deje de ser un termino ambiguo y deje de utilizarse con semejante descaro por proselitistas y algún que otro ignorante prosélito.
En este momento se me ocurre , por ejemplo,la indefinición no resuelta sobre la relación de pertenencia: ¿quien pertenece a quien? ¿Pertenecemos a la patria? ¿O es la patria la que nos pertenece? Y por ejemplo también… ¿por que algo tan personal y subjetivo como el concepto patria lo simplifican en algo tan sucio y tangible como un estado geopolítico?
funcio said,
Octubre 31, 2007 @ 15:46
Qué bonito.
Coincido con todos: muy bonito. Delicado asunto y, sin embargo, lo has resuelto de forma magistral.
Estaría bien construir un mapa de patrias alternativo al geopolítico, en el que, como planteaba ‘jaguai’, poder invertir los sentidos de pertenencia.
Un mapa en el que, por ejemplo, cada uno pueda seleccionar los lugares vividos y los amigos a los que decir ‘aquí estoy, desde aquí te recuerdo, y conmigo está tu patria’.
Sería emocionante ver esas ‘conquistas’.
Alioli said,
Noviembre 1, 2007 @ 12:21
Y qué me dices del cielo de Orion y los rayos C brillando en la oscuridad cerca de la Puerta de Thanhaussen?
Va a haber que viajar más para engordar el patriotismo, que el mío está más seco que un esparrago.
mochales said,
Noviembre 1, 2007 @ 13:41
Antes que del espacio, yo me ocuparía de la Tierra, la verdad, que está la cosa muy fea y es mi hogar. Pero una cosa no quita la otra. Mañana te paso a buscar en el platillo volante.
mochales said,
Noviembre 1, 2007 @ 14:17
Funcio, pensando en tu anterior mensaje, se me ha ocurrido una cosa: ¿por qué no haces tú mismo ese precioso mapa del que hablas y lo cuelgas en tu página?
funcio said,
Noviembre 3, 2007 @ 18:16
La verdad es que llevo pensando en ello desde que dejé el comentario…
Dani ::. said,
Noviembre 4, 2007 @ 21:43
Ese mapa debería tener forma de mujer. Y de hombre. Propongo dos mapas complementarios