2007
Bonus track
Una buena tarde, mi padre me lo explicó todo. He dicho TODO. Yo pensé: “¡qué pena no poder contárselo a mi madre! ¡Ella se asusta tanto, se preocupa tanto por mí!”. Mi padre entonces me dijo háblalo, háblalo con ella, por favor. Pero como yo tenía fama de mentiroso, mi madre no se creyó nada. Cambió todo lo que había comprado, y empezó a ponerse otros trajes. La moda la volvió majareta.
Mientras tanto, mi padre viajaba por el norte, desde allá nos enviaba saludos a mí y a mis hermanos, por que mamá no quería –mejor dicho, sí- quería hablar con él. Es absurdo, lo reconozco. Todos mandábamos nuestros cuentos a concursos y no ganábamos nada, excepto experiencia, que de nada servía en nuestra economía familiar. Mamá decía: “No hay dinero”, y había que joderse.
Papá, en cambio, simulaba, mediante triquiñuelas, que éramos ricos, que se había buscado un trabajo en Argentina, y que pronto volvería con una inmensa fortuna para gastar, y, de paso, retirar a mi madre, porque ella se lo merecía todo.
Lo que ocurrió cuando volvió a papá no lo voy a contar, porque, como se dice por ahí, esa es otra historia.

mochales said,
Noviembre 25, 2007 @ 6:32
De este cuento no hay ni siquiera copyleft. “Perteneces a nuestra familia”.