3 Feb
2008
2008
Absurdo
Cuando mi loro murió, me fui de vacaciones a unas sillas perdidas en el espacio y el tiempo para olvidar. Sé que resulta extraño, pero echaba de menos a mi loro -al llegar a casa- gritando: “¿Eres tonta? ¿Eres boba?”. Eso se lo enseñó mi hermana cuando éramos pequeños, y hay que tener en cuenta que mi loro, cuando murió, tenía sesenta años.
