Buena obra entres actos

1er acto: (Patio interior de un antiguo caserón transformado en hostal de agroturismo, ventanas.)

Señora Malandrín (está abajo, pasando una escoba de tres palos): Ana maría cristina llama por móvil cada vez que ve al despistado que siempre liga (aire de sorna).
(El señor Malandrín canta): Señooora, señooora, vos sabéis que éste problema nadie lo doraaa. (Levanta los brazos como si fuera a arrojarse por la ventana.)
-Señooora, señooora, nos visitó la arena cuando volvimos a casa (le contesta una joven, Ana María cristina, desde otra ventana).
-Mis zapatillas estaban secas, mis pies maduraaaron.
-Peces comimos recién pescados, señooora, recién pescaaados.
-Tuyo fue el mar durante un instaaante, cuando mi cabeza salió del maaar.
-Roto el collar de oro que te regalééé.
Sale al patio la señora Malandrina:
-Estoy hasta los cojones. Por qué no me dejan salir en nochevieja.
-Hay muchas nocheviejas, señora (replica el señor Malandrín, que está asomado, fumándose un pitillo, él siempre se refiere a los cigarrillos como pitillos).
-Siempre me quejo de los mismos, ya lo sé (dice la señora Malandrina con aire cansado, apoyándose en su escoba de tres palos).
Ana María Cristina: ¿Eres un dios?
Señor Malandrín: ¿Eres bipolar mixta?
Señora Malandrín: Simplemente estoy histérica, porque desde que un chico me abandonó, no puedo soportarlo.
(Silencio)
Prosigue: Una histérica no lucha contra su novio (suenan golpes, gritos y gemidos al otro lado de la pared, pelea falsa).
Los tres actores se excitan:
-Me están entrando ganas de…
-Y a mí de…
-Pues anda que yo…
Señor Malandrín: ¿Quién ha dormido bien hoy?
Señora Maladrín (sollozando en falsete): Mi padre, porque el suyo no creo.
Ana María Cristina: Vale, qué más… (hastiada)
“ : Yo sé que no es una mala persona.
“ : No tiene familia…
(Todos se miran las huellas dactilares de sus manos)
Señor Malandrín: Todo lo que haces está mal.
Ana…: Tienes un cuadro clínico, el que te regaló el otro día el chico.
-No lo quiero vender, pero me gustaría que se marchase de este hostal (Señora Malandrín, poniendo firme la escoba).
-Pero, ¿y el aroma de su perfume? (Ana María Cristina, con un tono embriagado, como si estuviera borracha.)
-No hagas de claqueta, Ana María Cristina, no hagas de claqueta que esto es muy serio.
-¿Muy serio?
-Seriísimo.
-Aún estamos esperando más regalos. Es impresionante lo malos que podemos llegar a ser. A mí me ha amenazado con cortarse la oreja.
-¿Otra vez?
-Sí. Dice que no le importa que no le pague su cuadro. Que tampoco le importa no pagar. Que no le importa nada de nada. Que solamente quiere cortarse la oreja para no estar tocándosela continuamente.
-Continua-mente…
“Continua-mente”, repiten los otros dos.
-¿Quiénes son los reyes magos? Son los padres, ¿no? –dice la señora Malandrín- Pues deberían traerle un hijo. Y no a esa puta que se ha echado de novia.
Señor Malandrín :¡Eh! Shhhhh… Cuidado (enfadándose).
-Te hemos dicho que no tiene padres, mamá (Ana…, acusadora).
-Pues sus hermanos, que son los que más se preocupan. ¿Sabéis lo que os digo? Que éste está enamorado de la mujer de su hermano (escandalizada).
Señor Malandrín: Padre nuestro que estás en los cielos…
Ana: -La rana abre la boca y echa fuego.
-Padre nuestro que estás en los cielos santificado sea tu nombre…
Señora Malandrín: ¡Padre muerto!
Silencio. Todos se han asustado. Al otro lado del tabique se oyen lamentos.
-Y madre muerta –añade Ana….
Silencio. Se oyen más lamentos. ÉSTA VEZ SON CASI AULLIDOS DE DOLOR.
-Dios santo. Y luego dice que oye poco. Ha resucitado. Después de las patadas y puñetazos que me pegaba.
-¿Te sigue amenazando?
-Sí, pero yo le digo que voy a romper el cuadro.
-El cuadro, el cuadro, ¿qué vale ese cuadro? Se lo voy a comprar yo…
-¡Ni se te ocurra hacer tal cosa! (Las dos a la vez: “Ni por un poco de talo cambiaría yo ese cuadro”, cantan, “Ni por un poco de talo cambiaría yo ese cuadro”, “Ni por un poco de talo cambiaaa, ni por un poco de talo cambiaría yo ese cuadrooo, por un poco de talo cambiaría yo ese cuadrooo, ríame yo de ese cuadro (tajante)”, y acaban los tres, en falsete: “Ni por un poco de talo cambiaría yo ese cuadrooo”.)

Telón o fundido

…………………………………………………………………………

2º acto: mismo escenario, vacío, a excepción de un ataúd.

Sale el señor Malandrín al patio, fumando un pitillo, se dirige al público:
-No te fíes ni del cadáver de un muerto. ¿Creíais que este tipo era Van Gogh? Pues no, pero ha muerto igual. Es un enigma, porque había gente que le quería. Gente. No me estoy refiriendo a personas, claro está. Sólo gente. Recuerdo el susurro suave y fantástico de su risa, que se parecía a la de su madre. Ni un gol del Athletic en propia puerta podía hacerla enmudecer. No se rían, por si acaso. No se fíen ni del cadáver de un muerto. No hay líder que valga por mucho tiempo, ni en la pintura, ni en la vida. Todos son esclavos. Y mientras haya uno sólo, uno sólo esclavo, los demás lo seguirán siendo. Esperen que fume una caladita de mi pitillo. Ustedes me dirán, ¿qué es un líder? Pues esto (echa humo). Las nieves no llegarán mientras haya nieblas como ésta. El corazón se levanta sobre la mar, pero hay niebla. (Del ataúd salen ruidos de lucha, de pelea, gemidos, gritos. El señor Malandrín ha de levantar la voz.) Hay señores gordos vestidos de naranja, hay mujeres que siguen buscando, hay ligoncetes en falsete, como éste, un histórico, pero, ¿hay amores? Éste chaval no tenía mores ni costumbres, sino amoríos. ¿Le liberó alguien? Nadie. Más bien le mataron. A disgustos. Entre las tetas y los coños, entre los pitos y las flautas, entre toda Fuenteovejuna y el alcalde de Zalamea, entre Tarzán y Chita (gritando), entre el gordo y el flaco, entre políticos y terroristas, entre curas y fieles, entre Audrey Hepburn y Spencer Tracy, entre bambalinas y escombros, entre Pinto y Valdemoro, ¡desde Santurce a Bilbao! No se rían. No, no, no se rían. Sabía que no se iban a reír. Todo es una broma absurda. Todo. (Se pone a cantar, aires de habanera) La verdad es mentiraaa / nadie quiere saberla / todos quieren la suyaaa / la mentira no es verdad / nadie quiere saberla / todos prefieren la de los oootros. (…) Si tú pudieraaas / querrías ayudarme / a deciiir / nuestra verdad/ si tú quisieraaas/ podrías ayudarte/ a deciiir/ nuestra mentira. Coros: Y qué más da. Y qué más da…

Telón o fundido

……………………………………………………………………….

3er acto: No hay decorado, sólo el ataúd.

El señor Malandrín se ha convertido en una estatua de piedra. Sale la señora Malandrín, moviendo su escoba de tres palos y hablando sin parar, repitiendo el monólogo de su marido pero cachondeándose de él; canta, eso sí, muy emocionada, da tres vueltas, luego se marcha. Transcurren unos interminables minutos con el ataúd en escena (se oyen de lejos unas habaneras que cesan suavemente). De pronto, el ataúd se abre muy lentamente, sin ningún ruido. Ana María Cristina sale tímidamente del ataúd, desnuda, mira al público, muy avergonzada, tapándose, dice: “Es que no hay tercer acto” y se va corriendo hacia bambalinas, huyendo de las miradas. Después, el ataúd se cierra solo, de un golpe seco.

Telón o fundido

fin (Los actores, desnudos, agradecen los aplausos del público)

Archivado en general, Teatro  

Deja tu comentario

No necesita sello

Comentarios: