2008
“ladelhoróscopo” y el veneno y otras injusticias
A mi prima la mataron durante una guerra econo. Cuando había cumplido servicio, le inyectaron la pócima del nunca muerto. El nunca muerto es el ser que siempre resiste, pero nunca está.
A Inés
Ella era mi favorita, enamorado andaba yo detrás de sus faldas escocesas y su sonrisa cautivadora. Cuando hice el primerísimo rescate, me dijo con sus ojos que no le tocase eso. Yo no tuve valor, o sí, no lo recuerdo.
A medida que pasaron los años, ella se inyectó el poisson de las sorpresas, sin dar remedio a ninguno de sus planetas ni de sus planes habitados. Cuando ya no hubo más sorpresas que dar, se murió por sorpresa.
La suya fue una veleidad galante, casi gentil, pero no fuí a su ópera prima cuando más le hacía falta. Los magnates de la telecomunicación me traicionaron a mí y a mi-su sombra, y, aunque pelearon por ellas -ambas sombras- hasta el final, la última sorpresa fue que su veneno nunca muerto, veneno blanco que no negro, mató a su sombra de SIDA.
Como digo, no fui al funeral de su sombra. Me quedé charlando con ella del veneno blanco, que no negro. Y aún lo hago a veces. Genéricamente, claro está.
