19 Feb
2008

Ciempiés

Ciempiés comienza el libro desta manera, tensa es la espera de un pie tras otro y vuelta a empezar, cuando no se sabe si el cuento es un cantar o si el cantar es un cuento, estoy que reviento, dice el ciempiés. De tanto andar. De tanto correr, no aguanta sus botas de soplador, ni su piel de tejedor, tejedor y fiero, por eso le quiero: no se toma nada en serio, aunque le cueste un amperio.
Muchos cortes de electricidad hemos vivido ya como para asustarnos, muchas voces en la sombra nos advirtieron sin razones de que algo iba mal cuando no todo marchaba tan estupendo, como el ciempiés, acompañando la corriente del río, río arriba, río arriba, río abajo.
Más tarde hacia el mar, cuando sea verano, cuando haga falta un poco de sal, Ciempiés bajará a la playa, tumbado en una hoja, muerto.

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6 comentarios »

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  1. matasellos
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    Miguel Ángel de Jesús Esparza Aldaba said,

    Febrero 19, 2008 @ 18:29

    Que bello el Ciempiés, que bella su muerte.

  2. matasellos
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    mochales said,

    Febrero 20, 2008 @ 12:30

    Gracias, Miguel Ángel de Jesús Esparza Aldaba, bella es su vida, pero su muerte es bonita, tienes razón, allá en el mar. Lo que no se sabe es en qué mar.

  3. matasellos
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    con-tacto said,

    Febrero 20, 2008 @ 15:37

    Conoceis el cuento de Ballena que deja la mar para subir rio arriba a visitar su amigo Ciempies y se queda atascada en un puente?
    Ciempies cree que ballena no le ama,
    y se deja morir en una hoja que se cae de la rama,
    y bajando por el rio la hoja llega hasta el puente,
    donde la ballena que estaba atascada impotente,
    a ciempies muerto en la hoja,
    ballena en su boca mete,
    ballena triste no come y asi del puente se desata,
    ballena y ciempies bajan sobre el agua hasta la mar
    la mar salada, quien sabe por donde anda ahora la ballena…en que mar de pena ahogada

  4. matasellos
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    mochales said,

    Febrero 21, 2008 @ 10:05

    Pero luego descubre que Ciempiés estaba sólo muerto de cansancio, y salen ambos durante unos instantes a tomar el sol a unas millas de la orilla de una playa que está al lado de la desembocadura de otro río, mientras se duchan, y una escolta de delfines grises pasa cerca y les saluda, y reparte la buena nueva por el mar abierto, a peces y marineros amigos y otras ballenas y otros ciempiés hablando… de cosas intrascendentales. Es otro final, u otro principio.

  5. matasellos
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    funcio said,

    Febrero 21, 2008 @ 15:15

    Figúrate, el ciempiés, gusano que no es ni cebo para una ballena que sabe dibujar olas que salpican y calan desde el mar, hasta que consigue vestir todos sus piés de calcetines y zapatos de cordones (ligaduras de enredos intrascendentales que le hacen tropezar), para cuando empieza a caminar, ya se habrá acabado el cuento que hace tiempo debió terminar…

  6. matasellos
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    Miguel Ángel de Jesús Esparza Aldaba said,

    Febrero 21, 2008 @ 16:12

    Sí, me parece que el ciempiés es el cebo de un destino que ninguno de los dos pensó, de ese destino que se escapa de la voluntad de todos los enamorados.
    Su historia tiene algo de William Shakespeare, donde todas las esperanzas (ja) eperadas fallan, hasta que un devenir inesperado del destino cambia el sentido de los que iban por los que vienen; si se entiende con los sentidos despiertos y sin prejuicios, seguro no termina en tragedia.

    Buenos días.

    Es fantástico observar cómo es que seres de proporciones diferentes se buscan, se encuentran y se extravían para volver a empezar a… Buscarse, encontrarse y extraviarse.

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