Archive for cuentos

7 Mar
2008

Olvido

Se le olvidaban las palabras, pero eso no tenía importancia: había abierto la jaula de los pensamientos, y confundía las flores con la música, los pájaros con los caimanes, de tal forma que las ideas se devoraron entre ellas y al final sólo quedó un estómago de frases hechas, aún por digerir, que le provocaron una indigestión: a lo mejor es que no tenía nada que decir.

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25 Feb
2008

Bala perdida

Bala: estado de la bala.
Recorre espacio que la separa del objetivo a ….. Km/s.
Bala: confirmación. Plomo y pólvora. No encuentra su objetivo.
Cerebro de la bala: se encuentra fuera de servicio.
Bala: doblando la esquina. No sabe dónde ir. El bar está abierto.
Se puede escuchar una dulce canción.
Bala: pide una cerveza. Mira a una chica.
Bala: estás perdida, o tal vez no. Pero, al menos, tienes alguien con quien hablar.

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23 Feb
2008

Relato breve 3

Lo sé todo.

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22 Feb
2008

Relato breve 2

Nada más fuera de la verdad.

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20 Feb
2008

Relato breve

Yo no sé nada.

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19 Feb
2008

Ciempiés

Ciempiés comienza el libro desta manera, tensa es la espera de un pie tras otro y vuelta a empezar, cuando no se sabe si el cuento es un cantar o si el cantar es un cuento, estoy que reviento, dice el ciempiés. De tanto andar. De tanto correr, no aguanta sus botas de soplador, ni su piel de tejedor, tejedor y fiero, por eso le quiero: no se toma nada en serio, aunque le cueste un amperio.
Muchos cortes de electricidad hemos vivido ya como para asustarnos, muchas voces en la sombra nos advirtieron sin razones de que algo iba mal cuando no todo marchaba tan estupendo, como el ciempiés, acompañando la corriente del río, río arriba, río arriba, río abajo.
Más tarde hacia el mar, cuando sea verano, cuando haga falta un poco de sal, Ciempiés bajará a la playa, tumbado en una hoja, muerto.

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A mi prima la mataron durante una guerra econo. Cuando había cumplido servicio, le inyectaron la pócima del nunca muerto. El nunca muerto es el ser que siempre resiste, pero nunca está.

A Inés

Ella era mi favorita, enamorado andaba yo detrás de sus faldas escocesas y su sonrisa cautivadora. Cuando hice el primerísimo rescate, me dijo con sus ojos que no le tocase eso. Yo no tuve valor, o sí, no lo recuerdo.

A medida que pasaron los años, ella se inyectó el poisson de las sorpresas, sin dar remedio a ninguno de sus planetas ni de sus planes habitados. Cuando ya no hubo más sorpresas que dar, se murió por sorpresa.

La suya fue una veleidad galante, casi gentil, pero no fuí a su ópera prima cuando más le hacía falta. Los magnates de la telecomunicación me traicionaron a mí y a mi-su sombra, y, aunque pelearon por ellas -ambas sombras- hasta el final, la última sorpresa fue que su veneno nunca muerto, veneno blanco que no negro, mató a su sombra de SIDA.

Como digo, no fui al funeral de su sombra. Me quedé charlando con ella del veneno blanco, que no negro. Y aún lo hago a veces. Genéricamente, claro está.

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3 Feb
2008

Absurdo

Cuando mi loro murió, me fui de vacaciones a unas sillas perdidas en el espacio y el tiempo para olvidar. Sé que resulta extraño, pero echaba de menos a mi loro -al llegar a casa- gritando: “¿Eres tonta? ¿Eres boba?”. Eso se lo enseñó mi hermana cuando éramos pequeños, y hay que tener en cuenta que mi loro, cuando murió, tenía sesenta años.

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31 Ene
2008

Sorpresa

Y dijo la mente: no soy esquizofrénica. Y Hasteroide, con h, se puso a bailar. “No soy esquizofrénica”, dijo; “no soy esquizofrénico”, repitió el eco.

Hasteroide planetó, o, mejor dicho, planteó la solución al problema con un baile de salón: allí no había ni trampa, ni cartón. “No soy esquizofrénico”, continuó bailando; “no soy esquizofrénica”, le repetía su mente.

Al final, cansados de bailar, se fueron ambos a hacer el amor. Con una mente que no era esquizofrénica.

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23 Ene
2008

Demonio del mediodía

Te quiero Big Bang. Tú continúas expandiéndote en mi interior, así que no sé hasta qué punto te quiero. “Pero eso lo has sacado de una fórmula matemática”, dijo Big Bang. No lo sé. Hay quien dice que el amor, al principio, fue una fórmula matemática. Otros opinan que fue un demonio del mediodía. Por mi parte, he de encontrar sin falta universos paralelos, cuerdas, definir analogías y expresar numéricamente el alcance cuántico de mi amor, porque me aterra que ésto que siento por tí vaya a cargar demasiado mi caja torácica, y mis costillas puedan estallar algún día como barrotes rotos. ¡Tengo que consultar mis archivos sin falta! Pero ahora déjame. ¿No ves que me estoy meando?

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