Libros

Cuentos completos, Philip K. Dick, I yII: interesante recorrido por la obra breve de Philip K. Dick, de la época en la que trabajaba para revistas pulp y se ponía morado a anfetas. Inocencia que ha servido de inspiración para muchísimos guiones cinematográficos. El mejor volúmen, en mi opinión, es el primero.

Ubik, Philip K. Dick: Compleja y por tanto fresquísima novela que parece ciencia ficción. Escrita con mucho sentido del humor, y basada en la obsesión.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Philip K. Dick: El lector descubrirá que Decker no es un héroe, sino un pobre diablo, y muchas otras cosas más importantes que la dicotomía ganador/perdedor.

Juego de azar, Slawomir Mrozek: Escritor y dramaturgo polaco de nombre impronunciable, imagina, en esta breve colección de cuentos desnudos, la venta de un tanque.

Saga, Tonino Benacquista: La observación, la ironía y la agudeza de Benacquista, puesta sobre la mesa de unos guionistas que tienen que elaborar un guión en tiempo récord, para fabricar un serial de relleno -condenado al fracaso- que se emitirá en horario de mínima audiencia. Por no pertenecer a la máxima audiencia, me he leído sólo unas pocas páginas.

Obras completas (y otros cuentos), Augusto Monterroso: Tercera vez que releo este magnífico libro de relatos. El título lo dice todo. Incompleto.

Hambre, Knut Hamsun: En esta singular novela se detalla la miseria en estado puro, y se cuenta cómo alguien puede perecer de hambre, pero, eso sí, conservando los botones de su chaqueta -su única posesión de valor- intactos. En vida, el escritor Knut Hamsun cometió un error que le costó caro: adherirse a los colaboracionistas noruegos de los nazis. Fue premio Nobel, pero pocos se acuerdan de él: las cosas que tienen las medallas.

Los cínicos no sirven para este oficio (Sobre el buen periodismo), Ryszard Kapuscinsky: El que piense, a botepronto, que el título de este libro no es justo, que lo lea con espíritu destructivo.

La vida desaforada de Salvador Dalí, Ian Gibson: Libro perfecto para tener en el cuarto de baño, por si algún día no queda papel. Aprox. 400 páginas, no lo recuerdo ahora. Lo compré porque me dio la gana y era necesario.

Ciberiada, Stanislaw Lem: Robots indispensables.

Rafael, Manuel Alegre: visión poética de la clandestinidad, justo antes de la caída de Salazar en Portugal. Recomendable para quienes creen que poesía y revolución van entrañablemente unidas.

Delicioso suicidio en grupo, Arto Paasilinna: Historia de un autobús de suicidas finlandeses que recorre Europa con la intención de despeñarse en algún hermoso precipicio. Historia de un autobús de suicidas finlandeses que recorre Europa con la intención de despeñarse en algún hermoso precipicio. Historia de un autobús de suicidas finlandeses que recorre Europa con la intención de despeñarse en algún hermoso precipicio. Un poco repetitiva.

Los cátaros, Stephen O´Shea: Interesantísimo libro sobre los crímenes de la Iglesia, en particular la exterminación de los cátaros. Muy recomendable para los que gusten de la historia que se repite como el chorizo (ver: jesuitas con minúscula).

Novecento, la leyenda del pianista en el océano, Alessandro Baricco: Grandioso monólogo teatral de Baricco sobre un pianista nacido en un barco del que nunca bajará y, por tanto, al que nunca subirá.

Poesía visual española (antología incompleta): Para los poetas aburridos. Muy pero que muy pero que muy.

Poesía completa (1970-2000) Leopoldo María Panero: Conocí a Leopoldo María Panero en el psiquiátrico de Mondragón, en el que estábamos ambos ingresados. Le escribí un poema -que le hice llegar anónimamente vía enfermero- firmado por “Nadie”. Cuando semanas más tarde me descubrí ante él como el autor del poema, su decepción fue tremenda y se encerró en su cuarto. Anécdotas y bromas aparte, antología ésta imprescindible (aunque de todos los libros se pueda prescindir) para cualquier amante de la poesía.

El amor y la poesía, Paul Eluard: A veces los versos son bellos, a veces los poemas son bellos, a veces todo el mundo es bello, a veces nada.

El siglo de las luces, Alejo Carpentier: He empezado a leerlo. Me refiero a releerlo de verdad.