Archive for Agosto 7, 2006

lectura-water.jpgEl lector, pasados los años -cuando la miopía acecha y el cansancio hace mella por las noches- abandona paulatinamente el sano vicio de la lectura, pero encuentra un método para volver a leer. Consiste en dejar el libro que le apetece en el cuarto de baño, preparado junto a la taza. No es necesario extenderse mucho sobre el funcionamiento del proceso. En menos de dos meses, se lee un libro entero, lo que suma más de seis libros al año, dependiendo de cuantas veces visite al señor Roca, del grosor de los volúmenes, y de lo que se extienda en sus menesteres íntimos. A veces, incluso, es posible que acabe entrando al cuarto de baño sin demasiadas ganas, solo por saber cómo acaba el último capítulo.
Expresado en parámetros intelectuales: nunca leer fue algo tan fisiológico.

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