2006
El chiste y el politicón
Cuando un políticón escucha un chiste, juzga:
Primero: Si el chiste tiene trampa.
Segundo: Si es políticamente correcto.
Tercero: Si le va a hacer gracia al Rey.
Cuarto: Si debe mantener el rictus facial de: “Tenemos otras cosas mucho más importantes en qué pensar”.
Quinto: Si, en realidad, el chiste es tan fino, que merece una risa en falsete, aunque no esté de acuerdo con él.
Sexto: Cuánto tiempo debe durar su carcajada, y lo que debe decir después, que ha de ser -si es posible- un chiste mucho más agudo e ingenioso que el primero.
En resumen: Por mucha gracia que tenga el chiste, si no se ajusta a sus medidas, el politicón se reirá por obligación, pero en el fondo, estará pensando en qué replicar acto seguido.
Conclusión: La política te puede joder un buen chiste.
(N. del A.: Después de reflexionar mucho sobre el asunto, y creyéndome en el deber de otorgar una oportunidad al político inteligente, he rebautizado al protagonista de este relato como “el politicón”.)
Archivado en general, otras cosas
Permalink
Comentarios (7)
