2007
Homenajes
La empresa organizadora de homenajes “Un Muchacho Excelente” ofrecía una variada forma de agasajar a la persona que desease el cliente. Normalmente se organizaba el homenaje, y no era raro que el protagonista –que ya sospechaba algo- muriese poco más tarde. Sin embargo, este homenaje servía para dejar expresamente claro que el tipo en cuestión había sido alguien en la vida.
No obstante, ciertas personalidades –unos pelmazos- se resistían a fenecer, y era necesario dedicarles nuevos festines. Al final la gente acababa acostumbrándose a ellos, y terminaban por perder el interés en sus ilustres personas. Entonces les tocaba el turno a los homenajeadores, que se convertían, a su vez, en homenajeados.
En secreto, rezaban y ponían velas a la Virgen antes del evento, con un comprensible resquemor. Pero, contrariamente a la ley natural, llegó un momento en que nadie moría después del festejo, lo cual era una sosada. En consecuencia, la empresa quebró.
Pasaron los años, y aquellos que habían sido objeto de distinción mucho antes comenzaron a aparecer poco a poco en la sección de esquelas de los periódicos. Y pasaron algunos años más, y ya no quedó nadie, ni siquiera los que nunca habían sido distinguidos con una enorme fiesta en su honor.
Una pena, porque todo el mundo debería tener derecho a un homenaje en la vida.
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