2007
Trabajo
La musa al poeta:
Lava mi ropa,
ponla a secar,
plancha mi vestido,
lustra mis zapatos
y saca brillo a mi aureola.
El poeta enfurecido:
No seas desconsiderada
mejor seré tu Psique
y tú mi Eros, o viceversa;
vamos a echar un buen polvo,
¡pero no me trates como a un criado!
La musa desganada:
¿Acaso no sabes que la inspiración
nunca llega follando?
Abandona esas ideas inútiles
de pasión adolescente
y ponte a escribir, imbécil.
Desde entonces el poeta
busca otra musa cualquiera
mientras hojea los papeles del divorcio
y deduce que nunca fue necesario
estar enamorado para componer.
Mejor me pago una puta,
reflexiona, apoyado sobre la mesa de la cocina
a la luz de los tubos fluorescentes
frente a un vulgar
folio en blanco.
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