Archive for Octubre, 2007

28 Oct
2007

Compatriotismo

“En el fondo, todos somos patriotas”, me dijo mi amigo el Señor Zito, y añadió: “¿Acaso no te emociona el húmedo empedrado del Casco Viejo, la atmósfera cargada de rock del bar Gure Txoko, las tardes hablando en Lamiak, Txomin Barullo, el barroquismo políticamente decorativo del Zulo, y las castañas calientes de la locomotora de la plaza Unamuno?” Yo asentí, pero recalqué: “También las bofetadas por resbalón en la pasarela de Calatrava, el ambiente estrecho de la cafetería Toledo junto al parque de Doña Casilda, la vista desde el pub La Mutua, incluso, si me apuras, la vida impasible de Licenciado Poza, donde se puede ver a los parroquianos envejecer, tener hijos y morir en el mismo bar”.

“Pues eso es el patriotismo”, insistió, “los amaneceres en la playa de la Concha, las noches frías de Vitoria durmiendo en un colchón sobre el suelo, el euskera hablado con acento francés por tu amigo Txarles, el centro extremeño de una plaza perdida, el olor a tea, talo y chorizo en la chimenea, la lluvia fina y el campo verde, y la letanía lejana de un bertsolari en un aparato de televisión invisible”.

Yo reivindiqué mis otros recuerdos: “Me queda también una mesa mora de Zahara de los Atunes, un libro de Julio Cortázar sin tapas, las fuentes de un palacio parecido a la Alhambra, el barrio chino de Barcelona -que atravesé muchas veces para inspirarme sin conseguirlo en absoluto- y una buhardilla en la calle Embajadores de Madrid, donde vivía un gato llamado Friki que me mordió una vez por celos”.

“Si nos ponemos así”, dijo mi amigo, “deberías añadir tus crónicas amorosas de la Provenza, los caballos blancos de Camarga, las visitas a los Coffee Shop de Ámsterdam, los cigarrillos a escondidas en el jardín de Miss Shalwood (donde el perfume de las rosas le dejaba a uno inconsciente), las caminatas por Marrakech, las tumbas en Turquía y las columnas de vapor sobre el Cuerno de Oro que me enseñaste una vez en una fotografía que no era digital”.

“No, si al final va a resultar que el patriotismo es cosa de recuerdos”, razoné, con cierta nostalgia, y reconocí: “Para los días en que mi patriotismo desciende alarmantemente, conservo una libreta que tiene direcciones escritas en alemán, italiano, ruso, árabe, japonés. La tengo guardada en la biblioteca, aunque ya no la use. Los teléfonos cambian, la gente se muda de vivienda, incluso de país, pero el patriotismo sigue ahí, en esas jodidas direcciones. La madre que los parió a todos, tan lejanos en el tiempo y en el espacio, y sin embargo, lo que se llega a echar de menos esas malditas nacionalidades”.

“¿Ves? Lo que yo te decía. Eres un patriota”, concluyó mi amigo.

Archivado en general, cuentos  
Comentarios (15)

  

24 Oct
2007

El cementerio perdido

Me gustaría pensar que en alguna parte existe un cementerio de mensajes SMS que nunca llegaron a destino. Afortunadamente, la cosa no ha pasado desapercibida y ya hay personas dispuestas a embarcarse en una expedición al cementerio de los mensajes. Todavía no se conoce bien el camino, pero se dice que con un buen equipo y un grupo de porteadores eficientes será posible explorar esta maravilla. Y después, recoger los valiosos mensajes consistirá en un acto tan sencillo como arrancar amapolas al borde del camino. Ya hay demanda por parte de gente adinerada que quiere los mensajes a cualquier precio. Otras voces se han elevado en tono de protesta, asegurando que los mensajes tienen su dueño y sus derechos. Todavía no se ha legislado nada, así que todo el mundo puede salir en busca del cementerio.

Algunos se preguntarán qué tienen de valioso esos mensajes muertos. Precisamente su valor radica en que su contenido humano, aunque virtualmente digital, está trenzado con emociones y sentimientos, tejidos vitales y reciclables por excelencia, así que, como el ave fénix, el mensaje puede volar de nuevo y llegar a destino, lo cual ha hecho pensar en un intrínseco componente de inmortalidad que interesa mucho a la opinión pública.

Muchos valientes han salido ya en busca de estos mensajes, sobre todo los desesperados, que deben colorear la región del limbo de un rojo parecido al de la sangre, iluminando las provincias más tenebrosas de la nada. Palabras que sólo esperan una orden para echar a volar como palomas mensajeras y atravesar la frontera del inframundo.

No obstante, la ubicación exacta del cementerio, grande como un país, sigue sin haber sido suficientemente delimitada en los mapas, que todavía conservan grandes espacios vacíos, como si les faltase la memoria, como si el sagrado lugar estuviese fortificado por alguna extraña fuerza, como si no hubiese frontera entre cielo e infierno en una necrópolis de pasiones donde aún se escuchan gritos. Ante la desaparición de varias expediciones que marcharon en busca del tesoro, las autoridades se preguntan si los mensajes, en su putrefacción, no despedirán un perfume opiáceo que droga al explorador, y le hace soñar profundamente cosas que no pudieron ser.

(Final alternativo de Javier Jáuregui):
Cabe la posibilidad de que estos exploradores románticos vuelvan con cierta sensación de vacío y fracaso cuando se den cuenta que el 90% de las reliquias son “ok”, “ahora llego”, “si mi boca fuera pluma y mi corazón tintero con la sangre de mis venas escribiría te quiero”… y asi.

Posiblemente omitan su hallazgo, o recomienden la aventura a otros pardillos hablándoles de los indescriptibles psicoperfumes que despiden las fosas llenas de ideas y emociones expresadas pero nunca recibidas.

Archivado en general, cuentos  
Comentarios (4)

  

24 Oct
2007

Nana

Duérmete, españolito,
con tu osito de peluche.

Llámale si viene
el hombre del saco.

Duérmete, españolito,
con tu osito campechano.

Y hazle caso a tu padre
que es un hombre
franco, franco, franco…

¡El osito parla que parla,
se gana el sueldo
por la Gracia de Dios!

Duérmete, españolito,
con tu osito de peluche.

A dormir…
A dormir…

Archivado en general, poemas  
Comentarios (3)

  

18 Oct
2007

Herejía

El pecado original
es el más original de los pecados.

Archivado en general, poemas  
Comentarios (4)

  

16 Oct
2007

El artefacto escrito

(Dedicado a Aranda, que no lo va a leer.)

Miko Heikkisnëk.jpg

En el año de Nuestro Señor, 2465:

Informe de a bordo nº 46.389, 21 de diciembre.

La sección aeroespacial de transportes comerciales T.D.K. debe tener constancia de un suceso grave en su nave Stanislaw IV, que nos ha dejado sin comunicación, debiendo establecer contacto directo por escrito.

Hace dos días, un artefacto perforó el casco de nuestra nave, pero, sorprendentemente, no produjo orificio de salida. Justo cuando bordeábamos el agujero negro 278.986.000 BX cerca de la constelación de Dolly Parton, tuvimos que sellar el boquete con carácter de emergencia. Cuál fue nuestra sorpresa cuando hallamos el supuesto meteorito, de pequeñas dimensiones, que había provocado el accidente. Era un libro, encuadernado en cartoné y con páginas de auténtico papel, que, según el análisis efectuado por nuestra computadora de abordo, Shiva 324, puede ser calificado como un incunable, una antigüedad de incalculable valor que viajaba por el espacio a la velocidad suficiente como para dañar nuestro casco.

El incunable se titula Destino. En la primera página del libro se podía ver, escrita con antigua tinta, la leyenda Book Crossing, que suponemos sea el nombre del propietario, según nos ha indicado Shiva 324. Pero lo peor de todo es que, dado el carácter del hallazgo, el comandante sometió el contenido del libro a la traductora especial Trillonlingüe Thor, quedándose estupefacto con los resultados. Para que saquen sus propias conclusiones, reproduzco las primeras líneas traducidas, que quizás les suenen de algo. Les suplico que no crean que es un error, y sigan hasta el final:

“En el año de Nuestro Señor, 2465:

Informe de a bordo nº 46.389, 21 de diciembre.

La sección aeroespacial de transportes comerciales T.D.K. debe tener constancia de un suceso grave en su nave Stanislaw IV, que nos ha dejado sin comunicación, debiendo establecer contacto directo por escrito…”

El comandante se ha encerrado en su camarote para acabar de leer el libro. Mientras tanto, y sin ayuda de nadie, yo, Jefe en telecomunicaciones y Segundo de a bordo, escribo estas líneas que, mucho me temo, ya han sido escritas hace mucho tiempo. Solicitando respuesta urgente -ya que el comandante no acaba de salir de su camarote sellado, y me hallo completamente solo para tomar decisiones en esta nave comercial de dos tripulantes- espero órdenes inmediatas, pues sospecho que estamos demasiado cerca del agujero negro antes citado, quizás por un fallo de cálculo.
Objetivamente, se despide el Segundo de a bordo Miko Heikkisnëk.

……………………………………………………………………………

Respuesta al informe nº 46.389, 24 de diciembre en el año de Nuestro Señor, 2465:

Sabemos lo que sucede. El comandante envió desde su camarote una traducción completa del libro. Precisamente estas líneas están copiadas directamente de él, así que nos limitamos a seguir el guión, para que usted tenga un final de viaje feliz. En primer lugar, debe usted usar la llave maestra del camarote del comandante y hacerle un funeral digno, ya que, según el libro, se ha suicidado hace una media hora. Por lo demás, hemos llamado a la Sociedad General de Autores Universales para que nos devuelvan el copyright de este libro oracular, que sin duda alguna hemos escrito nosotros, y así poder variar su final.

No se deje llevar por la desesperación como el comandante Lismnankïi, y conserve la sangre fría. En cuanto dispongamos del copyright, usted se alejará del agujero negro, y todo volverá a la normalidad. Sea paciente, pues todo esto depende de un mero trámite, y espere nuevas órdenes.

Tenga en cuenta que la vida de usted, y desgraciadamente la de todos nosotros, dependen de la S.G.A.U. Pero, sobre todo, no intente leer el libro. Repetimos, no intente leer el libro.

Seguiremos comunicando. Un saludo desde T.D.K., servicio de reparaciones del continuo espacio-tiempo.

Posdata: “En el año de Nuestro Señor, 2465:

Informe de a bordo nº 46.389, 21 de diciembre.

La sección aeroespacial de transportes comerciales T.D.K. debe tener constancia de un suceso grave en su nave Stanislaw IV, que nos ha dejado sin comunicación, debiendo establecer contacto directo por escrito…”

Archivado en general, cuentos  
Comentarios (5)

  

8 Oct
2007

La guerra

Nos dijo el general:
¡Ni para amar estáis entrenados!
Nosotros nos reímos
pero después habló el capellán
que nos amenazó con el infierno.

Desde entonces estamos rezando
para que nuestros besos sean limpios,
nuestros abrazos castos,
y para no pensar siempre en el sexo
hacemos flexiones, ejercicios de bayoneta,
abrimos trincheras contra las mujeres.

Y en el confesionario delatamos
a sus vaginas, instrumentos del diablo,
y juramos no mirarlas nunca,
a no ser con ojos de padre,
a no ser con los ojos arrancados.

No obstante, la retaguardia se acerca tanto
que parece que vamos a perder la guerra,
ya sólo quedan generales y capellanes
en primera línea de fuego.

Archivado en general, poemas  
Comentarios (10)