Archive for Noviembre 13, 2007

13 Nov
2007

Más tarde…

Cuando impartía clases de dibujo y pintura, fuera de horario, en un instituto de Deusto –un verdadero desastre de clase, con alumnos de entre ocho y catorce años que no se aplicaban ni hacían sus deberes- mandé a los niños que dibujasen un cómic esa misma tarde. Sorprendentemente, comenzaron a trabajar de inmediato, ilusionados con la novedad. ¡Un cómic! Cuando terminó la clase, les ordené:
-Dadme los cómics.
Después de echarles un vistazo, les dije:
-Estos cómics no los vais a volver a ver en vuestra vida. Me los quedo yo.
Los niños me miraron cabreados. Protestaron airadamente y se lo dijeron a sus madres, que estaban afuera esperándoles.

Una de ellas me exigió, enfurecida, que le devolviese el cómic a su hijo, a lo que me negué.

Al año siguiente no me volvieron a contratar para dar clases en el instituto -ni ese año, ni ningún otro- pero nunca olvidaré, a pesar del tiempo pasado, la amenaza que profirió un niño cuando le arrebaté su tesoro:

-¡Pues pienso hacerlo en casa!

De lo único que me arrepiento ahora es de no tener sus direcciones, para mandarles a todos y cada uno de ellos su precioso cómic -que aún conservo en la misma carpeta- veinticinco años después.

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Dios no existe.

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13 Nov
2007

Pueblo

Qué cosa más rara
la democracia,
si el mismísimo presidente
debe protegerse
de las multitudes.

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13 Nov
2007

Declaración

Que quede claro que estoy en contra de todo tipo de violencia, incluso de la mía propia.

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13 Nov
2007

Currículum mortis

Este muerto se murió el día trece de noviembre del 2007. Después del presunto rigor mortis, antes de ser embalsamado, levantó un brazo sin avisar, dándole un susto de muerte al empleado de la morgue.

Recuperado el resuello, el empleado le maquilló la cara para que pareciera más gordo, haciéndole una putada. Los familiares fueron a echarle el último vistazo, y su madre, en un arrebato, dijo: “Mírale, mírale qué gordito está, qué mono, como si estuviera echando la siesta después de comer, hijo mío…”, así que al empleado le salió el tiro por la culata.

Después del funeral y una vez enterrado, acudieron los gusanos tipo A, seguidos de los gusanos tipo B y C, que organizaron un banquete de homenaje para el desaparecido (por qué se empeñan en decir esas cosas, si está ahí, bajo tierra).

Más tarde, tras las fases Q-W-E-R-T-Y de descomposición, el cadáver consiguió el master en eternidad y el doctorado en cosmología, aunque él no se enterase de nada.

Por último, se convirtió en un fósil que estudiaron los antropólogos muchisisisímos años más tarde, cuando ya el cementerio se había dispersado por los avatares de la muerte, y cada difunto tenía un trabajo más o menos modesto, como dar de comer a las flores o a los cipreses que siempre señalan tumbas de jardín.

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13 Nov
2007

No pisar la hierba

No pises la hierba que luego viene el niño y no se la pué fumá y está dando guerra to el día con esa cabeza tan rara que tiene que yo no sé de dónde la sacao y nos va a matar a tós de tanto pensá.

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13 Nov
2007

El bordado de oro

Había una vez una amiga que era fibromiálgica (electroencefálicoforme, o algo así) y que se acostó en su sofá. Poco a poco, se fue hundiendo y hundiendo en el foam, hasta que llegó al suelo. No se estaba tan mal ahí, pero el caso es que en el suelo –caray- se hundió de nuevo. Cayó al piso de abajo, y al de más abajo, y al de más abajo (tan alta era la especie de torre en la que vivía que, cuando pasaban nubes, a éstas les salían sin querer escupitajos de risa y a veces llovían peces recién almorzados).

En fin, que de piso en piso, como una gotita de mercurio, fue bajando, púm, púm, púm -mientras saludaba a los vecinos entre costalada y costalada- hasta que acabó en el portal, pisando tierra y despeinada y, lo peor de todo, en zapatillas. ¡Estaba muy, muy cansada! Como no tenía las llaves en su bata, se fue a una pensión a dormir y pasó la peor noche de su vida. Soñó que a la mañana siguiente no podría despertarse.
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