7 Mar
2008
2008
Olvido
Se le olvidaban las palabras, pero eso no tenía importancia: había abierto la jaula de los pensamientos, y confundía las flores con la música, los pájaros con los caimanes, de tal forma que las ideas se devoraron entre ellas y al final sólo quedó un estómago de frases hechas, aún por digerir, que le provocaron una indigestión: a lo mejor es que no tenía nada que decir.
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