9 Abr
2008
2008
Brillo
Hubo un poeta
que se enfrentó a la masa
y proclamó que el brillo de sus poemas
no era más que sudor de sus axilas.
Inmediatamente la gente,
ni corta ni perezosa,
superó la primera náusea,
dio por excéntrica la declaración
roció -por si acaso- sus libros de poemas
de desodorante
y continuó venerándole.
Archivado en general, poemas
Permalink
Comentarios (2)
